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sábado, 22 de abril de 2017

El segundo crepúsculo.

Quiero empezar esta entrada disculpándome. Porque sé que, aunque me recuerdes cada día que soy perfecta, los dos sabemos de mis imperfecciones.

TÚ eres capaz de verme perfecta en mi imperfección. Eres capaz de aceptarme con mis errores.

Pero cuando los cometo, te desquicio, te jodo, y la cago. 
Y aún así, aunque en el momento no lo entiendas, me entiendes. Me perdonas y me aceptas.
Me quieres, así... Me quieres, aún así.

Pero yo, lo siento mucho. Lo lamento. No soy buena calibradora. Se me va la olla. No mido bien, no calculo y, a veces, mezclo churras con meninas y la lío todavía más. Y en cuanto la ansiedad se adueña de mí, mi aliento resuena con mensajes de lo más absurdo y a la defensiva. Todo, por ser incapaz de agachar la cabeza en el momento y aceptar mi incomprensible e injustificable error hasta que no es tarde. Ese tarde, suele ser cada vez más pronto... Pero sigue siendo eso mismo: tarde. 

Sí, todavía me sigue costando lidiar con el sentimiento de culpa. Entre orgullos y complejos, entre egos e inseguridades, es una de mis asignaturas pendientes. Estoy suspensa. No tengo un expediente académico perfecto en nuestra materia... Aunque tú, al final, me llames "perfecta"  y me pongas matrículas de honor.

Porque te olvidas... Porque me perdonas. Porque eres tan elevado, como para que sea así. Eres lo más grande.

Y yo, por eso, quiero hacerlo mejor. Quiero dejar de suspender esa asignatura. No quiero recuperarla, quiero ir a por el sobresaliente desde el inicio de cada próximo curso. Quiero que mis imperfecciones sean cada vez más perfectas.

Como todavía no es así (pero sé que lo será. Lo verás), de momento... Pido disculpas. Lo siento mucho, Perdóname.

Dicho esto...

Felicidades.

Feliz 22.

Hemos vuelto a ver la luna nueva tras el eclipse, y ahora, con el fin del segundo crepúsculo alcanzado... Volvemos a amanecer.

A lo largo de todo este ciclo, han pasado muchas cosas. Muchísimas. Yo he hecho muchos avances, pero también he cometido algunos errores. Tú has seguido progresando en tu camino, ese que tengo la gran suerte de que me dejes recorrer a tu lado. Ese que también es mi camino.

Al final, hemos superado todos los baches, piedras y tropiezos. No los hemos esquivado, no nos hemos desviado del camino para saltárnoslos de manera anestesiante: los hemos enfrentado, y hemos vencido. 

Y en eso seguimos, y seguiremos. Esos, este, los que vengan... Todos los vamos a solventar, y saldremos más victoriosos, más fuertes y más unidos.

Todo lo que pueda alejarnos, nos acercará. Porque somos nosotros. Porque estás Tú. Por eso, nada de eso puede suponernos más problema que el momento de superación. Lo que no mata, hace más fuerte. Y nosotros, juntos, somos inmortales.

Y me encanta que sea así. Me encanta no huir. Me encanta no evitar. Me encanta que no haya conformidad. Me encanta que lo que surja, se atienda. Que todo se zanje antes de proseguir.

No quiero anestesias. Mis elecciones son las lecciones. Gracias a TI.

Todo lo que he andado junto a Ti, todo lo compartido y aprendido... No tiene precio. Te agradezco que, pese a todo lo anterior, pese a no estar muchas veces a la altura, tengas la paciencia de permitirme seguir creciendo junto a ti. Sé que llegaré a dar la talla, es cuestión de seguir creciendo hasta alcanzarte. Pero te doy las gracias, porque me esperes estando a mi lado.

Para mí, es un privilegio, un honor y un regalo, ser Tuya.

Y te doy las gracias por cumplir conmigo otro ciclo crepuscular más.

Y contra cualquier argumentación, por seguridad que haya en ella, por mucho momento ya pasado, por mucho antecedente reciente... Contra y pese a todo eso, hoy es NUESTRO DÍA. Va a serlo. Del amanecer, al crepúsculo, nuestro.

Nuestro, mío y TUYO. Porque yo soy TUYA.  Y seré cada vez más digna de que así sea.

Te adoro, R. De verdad. Te quiero muchísimo. Y sé, porque en cada acto, del más romántico al más sexual, pasando por el más difícil y duro, me lo demuestras. Hay amor en cada gesto tuyo. En todo TÚ. Y me das ese amor, aceptando el mío a su vez.

No creo que lo merezca siempre... Pero nunca dejas de hacerlo.

Por eso amanecemos hoy, y comenzamos otro ciclo crepuscular.

Sé que será mejor que este, porque yo seré mejor y Tú seguirás siendo el mejor.

Sé que lo celebraremos también, y que será nuestro. 

Nuestro crepúsculo.

Nuestro 22.

Como este.

Un 22 que sé que, desde el momento de estas palabras, compensará y solventará todo aquello que, tras el aprendizaje, debe quedar en el olvido y no empañar el momento de celebrar.

Celebramos nuestro 22, nuestro crepúsculo, nuestro segundo ciclo. Celebramos, que fuiste tan bueno y paciente como para elegirme. Celebramos que yo fui valiente para ser Tuya... Y Tú me concediste el honor de aceptarme. Celebramos que me diste el privilegio de intentarlo, y el regalo de tu espera. Celebramos que me has concedido estar junto a ti. Celebramos que tenemos un camino... Y celebramos nuestro amor.

Te amo, R.

Feliz 22.

martes, 14 de febrero de 2017

Fechas...

Los santos y las razones comerciales son solo una excusa que no necesitamos... Pero que sabemos aprovechar.

Felicidades.

martes, 27 de diciembre de 2016

Felicidades

Llevaba tiempo queriendo volver a escribir aquí. Sin embargo, si algo me has enseñado en lo que llevamos de recorrido, es a ser más paciente. Y por eso, mes tras mes, he querido esperar...

Porque al principio, sencillamente, la vida más allá de este rincón nos absorbió. Sencillamente, no tenía tiempo. Aquel que poseía, si no estaba perteneciéndote, estaba atendiendo aquellas obligaciones que a todos nos hacen más humanos, más animales sociales, más parte de este mundo moderno y enfermo: terminar la carrera, comenzar a trabajar, empezar un máster, trabajar en nuestros proyectos comunes, practicar... Son todas cosas lejanas a este espacio, pero parte de la realidad que compartimos.

Luego, estuve aprendiendo. Rectificando, comprendiendo, reparando. Asimilando, entendiendo, avanzando. Examinándome y recuperando.
Y entonces, no era oportuno escribir. No hasta estar preparada. No hasta estar lista. No hasta haber aprendido.

Y aprendí.

Aprendí de cada desacierto e infortunio. Aprendí de cada experiencia sobre mi inexperiencia. Adquirí madurez al aflorar la inmadurez. Desterré mi monstruosidad tras abrazar la tuya. Comprendí tu virtud y encontré la mía... Y te la entregué, te la entrego, te la entregaré a ti. 

Y me otorgaste un don: el de la paciencia. Uno que sigo entrenando, practicando, mejorando. 

La espera, contigo, siempre da recompensas. Caminamos juntos, y Tú, elevado, puedes contemplar siempre mi expectación. Esa respiración contenida, esos latidos acelerados, esa mirada brillante. Las palabras, los sonidos, los movimientos. Sabes que aguardo, que tanteo, que espero... Hasta que las cosas van llegando. Me las das, te las doy. Las alcanzamos juntos. Avanzamos. 

Tú llevas la batuta y yo... Sendereo con mis huellas en la partitura. Juntos, creamos... Y cantamos. Juntos, somos una música que los demás oídos nunca escucharán, pero que a nosotros nos elevará siempre.

He dejado que su silencio dure muchos compases. Porque tenía que ser paciente. Tenía que esperar a que fuese hoy. 

Porque hoy, es TU cumpleaños.

Y esta lección aprendida, es una de las muchas cosas que, además de agradecerte, quiero regalarte.

Te quiero.

martes, 6 de octubre de 2015

TÚ.

Tú. 
Tú. Tu ser. 
Tú. Tu aroma, tu sabor, tu tacto.
Tú. Tus ojos, tu voz, tus manos. 
Tú. Tu rostro, tu cuerpo, tu miembro. 
Tú. Tu presencia, tu cercanía, tu influjo.


Tú.
Tú, que lo eres Todo
Tú, para el que todo, se queda en nada si es cuestión de valorar y merecer.
Tú, para quien no existen palabras suficientes con las que describir la grandeza.
Tú, cuyo valor incalculable resulta.

Tú.
Tú, mi Todo.
Tú, mi Amo.
Tú, mi Amor.
Tú, mi Dueño.
Tú, mi Guardián.
Tú, mi Destino.
Tú, mi Dios.
Tú, mi Ángel Oscuro.
Tú, mi Señor.
Tú, mi Camino.
Tú, mi Vida.
Tú, mi Dómine.
Tú, mi Agua.
Tú, mi Cielo.
Tú, mi Aire.
Tú, mi Todo.

Tú.
Tú, siempre Tú.
Tú, solo Tú.
Tú, todo Tú.
Tú. Tú. Tú.

Tú, R.

Tú... Y tuya.

Te amo.

lunes, 5 de octubre de 2015

Necesitándote esta noche...

En tu ausencia, no dejo de pensarte. Una y otra vez, apareces en mi mente, abriéndonte paso a través de todos esos pensamientos que, al lado de tu recuerdo, se tornan insulsos, irrelevantes. Porque nada hay que pueda tener mayor importancia en mis pensares que Tú, mi Amo. La prioridad, siempre es Tuya.

Si miro hacia atrás, contemplo la cama vacía, que esta tarde todavía ompartíamos, apurando los últimos instantes previos a tu inminente partida. Casi podría jurar que el dibujo de nuestras siluetas se intuye en las arrugas del colchón. Tu aroma todavía está presente entre las sábanas deshechas, enredadas como lo estaban antes nuestros brazos, en las almohadas emparejadas..., y entre los pliegues de mi ropa interior.

No hacen todavía 24 horas desde que nos fuimos a dormir... Sin dormir. Tras el agotamiento de un fin de semana de celebraciones, en el que me diste los tres deseos de cumpleaños más maravillosos que hubiera podido querer, y el cansancio de las obligaciones de ambos, caer junto a ti en el colchón no podía terminar en un sueño inminente. En su lugar, tras días sin sentirnos, me tomaste.

Una vez más, me hiciste tuya. Una vez más, me rendí a ti, mi Dueño, deshaciéndome entre tus brazos como sal en agua, derritiéndome bajo tus manos como la nieve al sol. Y como siempre, nada puede haber más maravilloso que sentirte, mi Amor. Sentir todas y cada una de tus embestidas, haciendo a mi cuerpo temblar, a mi corazón desbocarse y a mi mente enloquecer. Sentir tu perfecto torso sudoroso contra mi espalda desnuda. Sentir tus férreos dedos agarrando mis huesos y abrazando mi pequeño vientre, enredándose en mi desordenado cabello para convertir a mis mechones en  riendas con las que manejarme, o aprisionando mi frágil cuello y enredándose en el collar que me marca como tuya. Sentir tu respiración en mi nuca y tus labios en mi oído, justo antes de que, tras mis debidas súplicas, me concedas el honor de escuchar tu voz...

Tu voz... Esa perfecta voz. Esa divina voz. Esa voz que es, siempre, la mejor música para mis oídos. Tu voz, capaz de hechizarme irremediablemente. Tu voz, capaz de hacerme no solo temblar y estremecer, sino estallar, sin necesidad de más contacto que el de tus palabras. Tu voz, mi Amo, tu maravillosa voz...

A ratos, resuena en mi cabeza. Recuerdo cada gemido, cada jadeo, cada frase y cada palabra. Porque todas ellas son regalos, porque escucharte es un privilegio por el que doy las gracias. Porque cada vez que te diriges a mí, sea para ordenarme que me corra como tu puta, para recordarme que soy tu esclava, para exigirme cualquiera de tus deseos, o para que no olvide que por encima de todo eso me amas, me siento afortunada de poder oirte.

Y ahora, en el silencio de esta habitación en la que tu voz no se oye, mientras contemplo el lugar en el que hoy dormiré sin ti, no sabes cuánto desearía que, en algún momento de esta larga madrugada, mientras espero a un sueño que ha parecido darme plantón, mientras doy vueltas conversando con mi insomnio, mientras te echo de menos... Tú aparecieras en la oscuridad, para entre tus brazos poder hallar primero placer y luego descanso.

Porque no hay nada mejor que estar contigo, correrme para ti como tu puta, limpiar tu orgasmo como tu esclava, y después dormir abrazada a ti como tu amor... Para así despertar a tu lado, y que seas tú mi amanecer.

Porque no hay nada más maravilloso que estar contigo, ni mayor fortuna que pertenecerte.

Porque te necesito esta noche... Pero querría pasar contigo no solo esta, sino todas las de mi vida.

Porque no dejo de pensarte.

Porque eres MI TODO.

Porque soy tuya, R.

Siempre tuya.

Te amo.

viernes, 2 de octubre de 2015

Me faltabas TÚ

Incluso cuando el error es mío, logras hacerme ver la gravedad real de las cosas, y devolverme la paz de la que la culpa me privó...  


Siempre logras que el alivio me abrace. 
Siempre transformas la tristeza en felicidad.
Siempre eres TÚ mi dicha, mi alegría y mi armonía.

¿Y TÚ, mi Amo, dices que yo soy luz? 
¿TÚ, mi Amor, te consideras oscuridad? 
Pues hoy eres TÚ quien ha iluminado mis tinieblas... 
No en vano eres TÚ el cielo sobre mi cabeza... Y el sol capaz de hacerme cerrar los ojos, o ver con claridad. 
Así eres, R, lo más elevado, poderoso y digno de adoración.


Eres lo más alto.
Eres lo más venerado.
Eres lo más maravilloso.
Eres único.
Lo eres TODO.

Eres mi Todo. 
Eres mi Razón.
Eres mi Mitad.

Porque no hay luz sin Oscuridad.
Porque no hay día sin Noche.
Porque no hay esclava sin Amo. 
Porque contigo, me siento completada, plena, entera por fin. 
Porque contigo soy yo misma, Tuya y libre.
Porque te he buscado toda mi vida, y toda mi vida me faltó algo, me faltó una parte... Me faltaste TÚ.


Me faltaba mi TODO.
Me faltaba mi AMO
Me faltabas tú, R.

Contigo, ya nada me falta. Si te pertenezco, si te sirvo, si te complazco, si te amo, si te cuido, si a ti me debo... Entonces, nada más necesito.  Solo esto. Solo sentir. Sentirte a Ti. Sentirme así. Sentir todo esto. Sentirme tan Tuya y tan libre. Sentirte tan mío y tan TÚ. Sentirme parte de Ti. Sentirte parte de mí. Sentir que somos uno. Sentirnos. Solo sentirnos.


Solos TÚ y yo... Para siempre.
Para siempre, TÚ y yo.
Pues siempre, siempre, seré tuya, R.
Tuya, mi AMO.
Tuya.

Para ti.
Para todo.
Para siempre.


Te amo.

miércoles, 30 de septiembre de 2015

Inauguro este rincón, dedicado a...



...a mi Amor.
A mi Guardián Único.
A mi Dios.
A mi Ángel Oscuro.
A mi Noche bella.
A mi Sol elevado.
Al Cielo sobre mi cabeza.
A mi Dueño.
A mi Amo.
A mi amado, querido y adorado, Señor de las Llaves.



Porque eres tú, y solo tú, a quien pertenecen estos dedos que aquí escriben.
Porque a ti están sometidos mis versos... Pues yo soy tuya, y tuyos son todos y cada uno de ellos.
Porque sí, así es; yo soy tuya. Y tuyos son mis sentires, que aquí se tornan en textos.
Porque este lugar te pertenece, dado que yo, sencillamente, te pertenezco.
Porque te quiero, y así lo quiero.
Porque te amo, y eres mi Amo.
Porque tú, y solo tú, tienes las llaves del candado.