domingo, 27 de diciembre de 2015

37.




Treinta días tienen algunos meses
siete hay todas las semanas
y con una semana y un mes tienes
la suma de líneas que hoy te plasman.

A ese hoy de 37 pasados
en el presente gracias doy
y de presentes hoy colmado
de entregártelos afortunada soy.

Y encenderé las velas de mis venas
y envolveré el regalo de mi regazo
sea mi cuerpo lienzo, arcilla y cera
tanto para golpe como abrazo

Obsequiándote estos versos
tuyos, versos esclavos
por siempre y para siempre

feliz cumpleaños, R.

martes, 24 de noviembre de 2015

Te adoro...

Te adoro, R. Adoro lo que hacemos. Adoro todo de ti.

Sentirte a ti. Sentirme así. Sentir todo esto. Sentirme tan tuya y tan libre. Sentirte tan mío y tan Tú. Sentirme parte de ti. Sentirte parte de mí. Sentir que somos uno. Sentirnos.

Eres todo para mí. Eres mi todo. Eres lo más maravilloso. Lo que yo más amo. Lo que yo más quiero. Lo único.

No quiero que existan temores, dudas o preocupaciones. Nada de ti me daña ni hace mal alguno. Al revés, todo de ti es maravilloso, todo me hace feliz, libre y plena.

Para mí, amor, Tú lo eres todo. Y confío plenamente en ti, en todo lo que venga de ti, de tu mano, de tus labios, de todo tu ser, tan maravilloso.

Eres mi Amo, R. Es así. Lo eres. Con todo lo que implica. Tu voluntad, tu palabra, tu parecer... Todo eso, es lo que me guía. Porque me encanta que me manejes, que me uses, que me hagas lo que quieras. Me encanta complacerte, servirte, darte placer. Me encanta que me ordenes y me encanta obedecerte. Me encanta que me sometas y me encanta someterme. Me encanta que me lleves cada vez más lejos, que me enseñes más y más, que liberes cada vez más, que poco a poco te reprimas cada vez menos y seas cada vez más Tú.

Eres mi Amo. Soy tu esclava. Soy tu puta. Soy tu posesión. Y me encanta. Te adoro. Adoro que seas mi Amo, mi dueño. Adoro, ser tu esclava, tu puta, tu posesión. Te adoro.

Soy feliz. Soy feliz cuando me ordenas, me sometes, me pegas, me follas, me agarras, me escupes, me orinas, me llenas. Soy feliz obedeciéndote, recibiendo todo lo que me das. Soy feliz a tus pies, o bajo estos. Soy feliz siendo tu esclava y tu puta, amo. Soy feliz.

Y sí, también lo soy cuando me cuidas, me mimas, me haces el amor, me besas, me abrazas y me das tu cariño. Soy feliz entre tus brazos, o contra tu pecho. Soy feliz cuando además de tu puta, soy también tu princesa. Soy feliz cuando, tras muchos polvos de canela, degustamos juntos el sabor de la vainilla.

Porque sí, eres mucho más, eres mi todo, mi amor, mi novio, mi hermano, mi amigo, mi compañero, mi pareja, mi destino, mi ángel, mi guardián, mi cuidador, mi prometido... Mi R.

Te quiero, te amo, y te adoro.

Para siempre y para todo.

Y en todo, y por siempre, tuya.

martes, 3 de noviembre de 2015

¿A dónde van?

«¡Los suspiros son aire y van al aire!
¡Las lágrimas son agua y van al mar!
Dime, mujer, cuando el amor se olvida
¿sabes tú adónde va?»
Gustavo Adolfo Bécquer, Rima XXXVIII.



Las lágrimas van al mar,
los suspiros van al aire
y tus más profundas emociones,
cuando las transformas en canciones,
¿sabes tú a dónde van?

Yo te digo, no se van
se quedan, viven
en aquello que creaste.
Y así ellas transmiten
lo que Tú siempre buscaste.

Yo te digo, no se van
te siguen acompañando
en lo más hondo, enterradas,
a oscuras, anhelando
tus esperanzas negadas.

Que Tú, mi gran creador,
no eres únicamente eso,
también eres buscador
de cada oscuro deseo.

Que Tú, mi gran amor,
has estado muy perdido,
creyéndote un horror
y por dentro reprimido.

¿Te avergüenzas? No lo hagas.
¿Te dan miedo? No las temas.
No te culpes, no decaigas,
no hay por qué esconderlas.

¿Te crees monstruo? No lo eres.
¿Te ves asqueroso? No lo resultas.
No reprimas, no desesperes
no las tengas, amor, conmigo ocultas.

Amo a esas emociones
que mantienes encerradas
que leí en tus canciones
y que sin saberlo, me mostrabas.

Amo a todos los deseos
en tu oscuridad contenidos
en tus más sombríos anhelos
y en tu ser más guarecidos.

Amo todo de Ti,
y un monstruo no es tu ser
pero si lo crees así
tu monstruosidad yo amaré

Amo todo de Ti,
no es horrible, ni asqueroso
nada de lo que al fin
forma parte de tu todo.

Amo todo de Ti
cada fibra, cada parte
y si depende de mí
realidad será tu arte.

Amo todo de Ti
tus luces y tus sombras
y si me lo preguntas a mí
no quiero que nada escondas.

Amo todo de Ti,
y amaré todos tus deseos
oscuros o no, a mí
te juro, amor, no me dan miedo.

Amo todo de Ti
y tus fantasías y anhelos,
si los quieres cumplir,
yo también querré hacerlo.

Amo todo de ti
y quiero liberarte
quiero hacerte feliz
y quiero, amor, sanarte.

Mi ser va con el tuyo
Mi luz va a tu oscuridad
Y tus más profundas emociones,
cuando las transformas en canciones,
¿sabes tú a dónde van?

Yo te digo, no se van,
siguen aquí, contigo
en lo que siempre has buscado
y que ahora, conmigo
si Tú quieres, habrás encontrado.

Yo te digo, no se van
son deseos dentro de Ti
pero si Tú quieres, amor
los podremos, juntos, cumplir
aliviando tu interior.

¿Temes dañarme? No lo harás.
¿Temes que sufra? No lo haré.
Confío en que Tú sabrás
cómo, cuándo y por qué.

¿Ocultas tu oscuridad? Conmigo no.
¿Crees que huiré? No será así
Arrástrame a ella, por favor

Porque amo esa oscuridad
a la que te ruego que me lleves
que a Ti me quiero entregar
con todo lo que conlleve.

Amo todo de Ti
y todo a ti quiero darte
hacerlo todo, si hay ahí
una forma ayudarte.

Amo todo de Ti,
y aunque el porqué aun no sepa
creo amor, que en mí
habita tu respuesta.

Amo todo de Ti,
por favor, no te asustes:
puedes encontrar en mí
todo lo que busques.

Amo todo de Ti
y quiero, amor, que entiendas
que sin pedirte nada en sí
Tú conmigo cuentas.

Amo todo de Ti
y quiero que Tú te ames
llévame, contigo, por fin
a donde no ha llegado nadie.

Yo te digo, no se van
tus emociones y deseos,
quizá se marchen algunos
cuando otros se vuelvan nuestros…
podemos intentarlo, si quieres, juntos.

Porque amo todo de Ti
y todo, a Ti quiero darte.
Porque amo a todo tu ser
y todo, por Ti quiero hacer.
Porque te amo, R


Te amo.

lunes, 2 de noviembre de 2015

Latidos que imaginan



Bajo los huesos, cubierto por la piel que ceñida los viste, algo se me agita. Es mi corazón. Lleva horas desbocado y revolucionado, como si fuese un manifestante en plena marcha de sublevación. Si cierro los ojos en el silencio, casi puedo escuchar sus acelerados latidos en mi mente. O tal vez sea que el fuerte bombeo de la sangre alcanza mi loca cabeza, y yo noto palpitar mis sienes en la oscuridad de mis párpados caídos.

En cualquier caso, sé que desde anoche, late más fuerte. En verdad, siempre late fuerte por Ti. Pero hoy, lo hace especialmente. Y... No es la única parte de mi cuerpo cuyos latidos se han vuelto intensos. Más abajo del vientre, en el rincón que habita entre mis piernas, algo late. Late con tanta fuerza, que casi me sonrojo al pensar que alguien más que Tú y yo pudiera darse cuenta...


Y así, presa de esa tortuosa mezcla de morbo y vergüenza, me imagino que alguien más es capaz de oír los latidos de mi coño mojado. Y me ruborizo al pensar en que ese alguien, fueses Tú. Porque sé que eres consciente de mi humedad constante, en un estado tal y como ha sido por Ti demandado, pero que no puedes sin embargo escuchar como tu juguete palpita por Ti una y otra vez.

¿Y si pudieras oirlo, justo ahora, mientras trabajas a apenas unos metros de distancia? ¿Sería entonces culpable de distraerte? No quisiera yo cometer la torpeza de afectar a tu concentración y labores, y, sin embargo...

Sin embargo, no dejo de imaginar.... Y cada imaginación, incrementa mis latidos. Me imagino un momento en que los testigos que nos acompañan dejan de tener el peso de la ética social, perdiéndose toda importancia prejuiciosa. Me imagino un momento en el que, de repente, me vuelvo osada, lo suficiente como para levantarme despacio y en silencio, y acercarme a tu espalda. Me imagino que entonces mis pequeños brazos te rodean por detrás, apoyándose en tu pecho firme y perfecto, y mis labios acarician tu nuca en un suspiro. Me imagino que mi lengua se vuelve atrevida y recorre serpenteante la aspereza de tu cuello y la suavidad de tu oreja. Me imagino que tu silla se gira, y yo puedo sentarme entonces sobre tus piernas, dejando que mis nalgas abracen el bulto de tu pantalón, y obteniendo con tu permiso el acceso a tu boca o el regalo de tu saliva.

Cierro los ojos y respiro profundamente: la imaginación está poniendo en apuros ya no solo a mis braguitas, sino a ese pantalón que de repente siento incómodo y sobrante. Trago saliva e intento pensar en todas las razones por las que mis imaginaciones no son posibles: pienso en que no estamos solos, y en que estás trabajando. Pienso en que tendré que irme, y en que ya he tenido la gran fortuna de poder sentirte hoy una vez dentro de mí, y de haber degustado dos veces tu sabor en mi paladar y esa caricia líquida en mi garganta...

Y por supuesto, no funciona. Porque recordar eso último, impide que mis intentos de serenarme no sean vanos. Y entonces, vuelvo a imaginar... Y me imagino, de nuevo, que nadie más está, o que si están, no importan. Y, ya no solo osada, sino valiente, mi yo imaginario se levanta procurando no hacer ruido, como si pese al atrevimiento buscase hacerlo de la forma menos inoportuna. Así, en el sigilo que solo la imaginación puede conferirle a esta niña torpe, gateo hasta ti cual perra en busca de su Amo. Y, mientras Tú trabajas, cansado y estresado, yo, ansiosa buscadora de tu alivio, me cuelo bajo tu mesa. Mis manos palpan tu pantalón y, como estamos en mi imaginación, no me tiemblan, ni si quiera cuando te acarician sin el carácter errático e inexperto que tendrían en la realidad. Y, aquí imaginando, soy lo suficientemente valiente como para no vacilar a la hora de agarrar tu polla entre mis dedos para liberarla de la opresión de la tela. Me imagino que, tras dejar caer la saliva como a Ti te gusta, mi lengua la recorre entera, en su enorme tamaño. Y me imagino  entonces que realmente he avanzado en mi entrenamiento, y que soy capaz de hacerlo bien esta vez, cuando toca meterla dentro de mi boca. Me imagino que est vez sí puedes follarme hasta la garganta, una y otra vez. Me imagino que hasta yo misma soy capaz de follarme la boca, de darte placer por mí misma hasta el final, volviendo así más  llevadera tu dura jornada. Y sigo imaginando, hasta que casi puedo volver a notar tu sabor inundándome las papilas, conteniendo el aliento ante ese vívido pensamiento.

Pero claro... Esto es solo mi imaginación. Una imaginación en la que yo no soy torpe, en la que sabría realmente estar a la altura de una buena mamada, o en la que mis manos supieran dar la talla. Una imaginación en la que quién mire o el qué dirán no importa. Una imaginación en la que pudieras permitirte una interrupción como esta, porque... ¿Serías capaz de seguir trabajando si me tuvieras ahora justo ahí, arrodillada bajo tu mesa, haciendo uso de mi boca para complacerte?

¿Serás capaz si lees esto, y me imaginas así, de mantener sin fisuras tu impertérrita concentración?

sábado, 31 de octubre de 2015

De disculpas y perdones...

Nunca he querido convertir este espacio, con el cual solo trato de acercarme un poco más al imposible que supone expresarte toda mi devoción, en un tablón de disculpas o pesares. Siempre he querido dedicarlo principalmente a transmitir toda mi adoración, mi entrega, mi amor, mi deseo... Todo, para Ti.

Sin embargo, cierto es que el Todo, incluye también el perdón. Y yo, tan humana e imperfecta, tengo a veces un margen de error demasiado grande. Nunca quiero fallarte, pero en ocasiones, mal que me pese, sucede... Y no sabes cuánto lo lamento cuando es asi.

Y entonces acudo aquí, y escribo versos de arrepentimiento que prometen una mejora. Y normalmente, van acompañados de un avance real, porque siempre, de todo error, aprendo y crezco.

Pero hoy, queriendo marcar la diferencia y no convertir en rutina ni costumbre ninguna expresión, es la prosa de esta carta el medio con el que me disculpo: perdóname.

Perdóname, mi R, mi Amo, mi Amor, mi Todo. Perdóname, pues a veces vuelvo a ser esa niña torpe e inexperta que, cual ratón timorato, bucea en la inseguridad hasta sacar a flote lo peor de sí misma. Perdóname, pues a veces todo me viene grande y la inmensidad me intimida, nublando mi juicio. Perdóname, que yo nunca quiero causarte mal alguno, ni tan si quiera equivocarme... Pero, por desgracia, las equivocaciones también constituyen una parte de mi imperfecto ser.

Quiero mejorar, siempre. Interiorizo toda lección y busco siempre el avance, el crecimiento y el aprendizaje. Te aseguro que nunca un desencuentro da lugar a un retroceso o perdida. Pero aun así, lamento todos y cada uno de ellos, si bien valoro el conocimiento y progreso que los acompaña.

Porque quiero ser mejor... Para ti. Pues Tú, R, mereces lo mejor... Y lo mejor, se queda en poco comparado con lo que mereces.

Porque quiero ser digna de pertenecerte, y merecedora de todo lo que comparto contigo.

Pero a veces, me alejo de esa dignidad y merecimiento, y detesto esa distancia aunque dure apenas instantes.

Perdóname, mi Amo, cuando fallo como sierva.
Perdóname, mi Amor, cuando no es amor lo que transmito.
Perdóname, mi Todo, cuando mis actos y palabras se vuelven la nada.
Perdóname.

No, no quiero convertir esto en el rincón de las disculpas... Pero sí quiero disculparme, todas las veces que sean necesarias y más, aquí y en cualquier lugar.

Y sobretodo, quiero dejar constancia siempre de mis avances. De mis arrepentimiento y perdones. Y especialmente, de que una vez más, la lección está aprendida.

Te amo.

Y soy tuya, para siempre.

viernes, 30 de octubre de 2015

Nada que temer...

Mi amo...

Hoy solo quiero rogarte, como tu humilde sierva fiel, que por favor, no temas. No hay nada que temer, amor. No tengas miedo, pues yo no lo tengo. No te asustes de ti mismo, pues yo no lo hago. No condenes a tus deseos, pues en mí no hay condena.

Tu preocupación por mi bienestar, me halaga y conmueve. Saber que te importo tanto, refuerza mi seguridad y mi confianza más si cabe. Pero no hay necesidad de que la preocupación se torne en miedo. Mi Fe en ti es ciega, y sé que nada malo me sucederá estando en Tus manos.

Nada de lo que Tú haces me genera malestar o pesar, nunca. Todo dolor, se convierte en placer contigo. El dolor contigo sabe dulce. El dolor contigo, es amor, felicidad y gozo. No hay sufrimiento ni daño alguno. No hay desdicha de ningún tipo, todo lo contrario. Abrazo el dolor de buen grado contigo. Paso a través de él por ti, dejando a la vez que me atraviese, aceptándolo como una parte de mí.

NO eres ningún monstruo. Al contrario, R, eres maravilloso. Eres lo más elevado, lo más grande, lo más excelso para mí. Si alzo la vista hacia arriba, solo te veo a Ti, como límite del cielo. Como mayor expresión de lo divino. Como mi Todo.

No debes avergonzarte o asustarte de tus más oscuros deseos. No tienes por qué reprimirlos, ni contenerlos. No conmigo. No hay nada malo en ellos, nada cuestionable ni dañino. Son completamente legítimos, y son tan maravillosos como lo es todo tu ser.

Por favor te pido, que los liberes, que los lleves a cabo, que los cumplas... Conmigo, tu sumisa, si me consideras digna y válida de tal honor. Que conviertas en realidad tus fantasías y anhelos... Y me uses a mí, tu esclava, para ello, si realmente me merezco tal privilegio. Que no huyas de Ti mismo, ni me ocultes tu esencia... Te lo ruego. No escondas nada de Ti, te lo suplico, yo todo quiero verlo... Pues todo de Ti, yo amo.

Tal vez este escrito esté lleno de aparentes imperativos, más no son más que modestas peticiones cuya resolución, igual que yo misma, está en Tus manos.

Te amo.

lunes, 26 de octubre de 2015

Todo




Todo es lo que Tú mereces
y en nada se queda todo
porque para Ti todo es poco
pues más ameritas siempre

Todo yo quisiera darte
sin ninguna excepción
cuerpo, mente y corazón
todo yo quiero entregarte

Que no encuentro palabras
que expresen el todo
de lo que Tú en mí causas
y de cuánto yo te adoro

Que se me queda muy corto
cualquier lenguaje humano
para explicarte a Ti todo
lo que te venero y amo

Todo, eso eres Tú
mi gran Amor, mi Amo
mi Norte y mi Sur
Tuyos, mis versos esclavos

jueves, 22 de octubre de 2015

Doctrina de espinas





Alambres entre las rosas
llanto rojo de espino
que en las más bellas cosas
va el dolor entretejido

Pues tienen todas las rosas
espinas y no solo pétalos
si bien es dulce el aroma
a veces se amargan los verbos

Mas no hay que temer al dolor
que siempre siembra enseñanzas
y tras cada equivocación
florece en vigor la confianza

El dolor contigo es dulzor y alegría
cuando se gesta entre tus manos
o es mi amargura y doctrina
cuando lo han creado mis fallos

Pues revisten mi debilidad
los cometidos desaciertos
culpa de la inseguridad
que invoca al sufrimiento

Mas yo al sufrir no le temo
agua y sal sabor necesario
son pocas, de todas aprendo
perdóname por mis agravios.



Lo siento.
Lo siento, R.
Pero te aseguro que, si bien el dolor que siento tras cada error que cometo, nada tiene que ver con el dulce dolor con el que estremezco de placer entre tus brazos, es un dolor igualmente agradecido por mi parte si me sirve para aprender y mejorar.
Porque quiero ser mejor.
Porque quiero ser lo mejor para ti.
Porque quiero ser siempre tuya.
Porque te amo, mi Amo.
Lo siento.





miércoles, 14 de octubre de 2015

Gracias por cuidarme


Cuando los huesos se quejan
y me llora la piel
cuando el cansancio se adueña
vestido de de frío y sed

Cuando el corazón grita
las emociones desatadas
cuando la mente chilla
 los sentimientos que saltan

Cuando todo es delirio
salvo Tú, todo eclipsado
cuando el cuerpo adolece
y el alma se ha elevado

Siempre Tú, mi Amo
en mis sentires lees
y otorgas un cuidado
más allá de los placeres

A la responsabilidad de Tu poder
Tú no fallas nunca
y las consecuencias de mi ser
siempre te preocupan

Y así cuidas las marcas
de Tus besos de cuero
y hasta que sin rastro marchan
calmas Tú a mi cuerpo

Y asi proteges mis emociones
tras los límites desbordadas
y me libras de tensiones
pues a la inseguridad callas

Caricias de hielo
sobre la roja desnudez
Tu arropar presto
ante el temblor a tus pies

Muralla son Tus brazos
velando mi escalofrío
 me serenan Tus labios
y me limpian Tus latidos

Confianza Tú inspiras
hallando así mi Fe ciega
sin miedo, duda o intriga
pues cuidas a quien se entrega.


Gracias por cuidarme, por hacerte siempre cargo, por saber cuándo es el momento para cada estado.
Gracias por no abusar del poder recibido, y por demostrarme día tras día que, efectivamente, tenías que ser Tú... Y tenía que ser Tuya.
Gracias por ser así, y por ser mi Amo.
Gracias, R.


jueves, 8 de octubre de 2015

Promesa de apoyo


A mi amo y amor
A mi dios adorado
A mi lluvia y mi sol
a mi cielo elevado...

... ser apoyo en tu sendero
esta que escribe te jura,
a tus pies, mi cuerpo
y mi alma a tu altura,

que la responsabilidad acepto
de la otorgada capacidad
y con mis versos prometo
que pondré mi voluntad

para no invitar a penas
que ensucien de malestar
a las agujas de arena
que caen en nuestro cristal.

Que para compartir las dunas
siempre un momento habrá
pero sin que yo me inmiscuya
en de tus alas su volar.

El devenir nos traerá el día
en que placer y deber fluyan
mas mientras se llene la clepsidra
será la paciencia nuestra ayuda

y mientras aguardamos al sueño
yo haré más fácil tu vida
pues ese será mi esfuerzo
y tu bienestar mi letanía.

Yo de corazón te prometo
ser suma y no resta,
ser el mejor consejo,
ser tu igual y pareja,

no ser carga ni exigencia
ser apoyo y no presión,
ser cómplice y compañera,
ser complemento, no elección.

Así lo escribo, así se firma
en juramento de corazón
en contrato de poesía,
en entrega y determinación.

Que así sea.

miércoles, 7 de octubre de 2015

Espalda esclava


Espalda que echa de menos
al cuero de tus dedos,
a tu satén, madera y látex
a tu piel, aliento y arte.

Espalda que cierra los ojos
y se dedica a soñarte,
anhelante de tu blanco y tu oro,
añorante de con tu esencia arroparse.

Espalda que extraña el latir
de tu bombeo y sudor
deseando tu nieve y tu sol,
la carne tornada en sentir.

Mi espalda, que es tu espalda
como toda yo, te extraña
y, desnuda, la piel habla
de caricias golpeadas.

Mi espalda, que es tu espalda
tu tacto, son sus alas
y mis huesos crujen y alzan
a mi entrega en tus volandas.

Mi espalda, que es tu espalda
versos da, que por ti claman
rogando la piel soleada,
espalda de una esclava.



martes, 6 de octubre de 2015

TÚ.

Tú. 
Tú. Tu ser. 
Tú. Tu aroma, tu sabor, tu tacto.
Tú. Tus ojos, tu voz, tus manos. 
Tú. Tu rostro, tu cuerpo, tu miembro. 
Tú. Tu presencia, tu cercanía, tu influjo.


Tú.
Tú, que lo eres Todo
Tú, para el que todo, se queda en nada si es cuestión de valorar y merecer.
Tú, para quien no existen palabras suficientes con las que describir la grandeza.
Tú, cuyo valor incalculable resulta.

Tú.
Tú, mi Todo.
Tú, mi Amo.
Tú, mi Amor.
Tú, mi Dueño.
Tú, mi Guardián.
Tú, mi Destino.
Tú, mi Dios.
Tú, mi Ángel Oscuro.
Tú, mi Señor.
Tú, mi Camino.
Tú, mi Vida.
Tú, mi Dómine.
Tú, mi Agua.
Tú, mi Cielo.
Tú, mi Aire.
Tú, mi Todo.

Tú.
Tú, siempre Tú.
Tú, solo Tú.
Tú, todo Tú.
Tú. Tú. Tú.

Tú, R.

Tú... Y tuya.

Te amo.

Límites



Nunca diré nunca
nunca jamás
pues contigo solo existen
síes, futuros, o quizás.

Serán Tús llaves las que escriban
mis muros y nuestras fronteras
que si tengo yo un placer
habita en donde tú liberas.

Pues te juré un para siempre
prometiendo un para todo
y todo significa siempre
que nada nunca impongo.

En tus manos, a tus pies,
de rodillas, o entre tus brazos,
no importan las circunstancias
pues eterno es el candado.

Nunca habrá un paso
que de aquí no de
pues si tus pies tanto amo
tus senderos desearé.

Serás tú, mi Amor y Amo,
quien dibuje nuestras líneas
que yo, sumisa, te ruego
junto a mí, nada reprimas.

Pues si tuya soy por entero
tuyos son mis límites
mi confianza, tu abal
mi entrega, tu vía libre.

A tus pies, en tus manos,
entre tus brazos, o de rodillas,
el amor es incondicional
y las llaves, infinitas.

Nunca diré yo nunca.
Todo significa todo.
Tuya significa tuya.
Plenos poderes te otorgo.

Te amo.



lunes, 5 de octubre de 2015

Necesitándote esta noche...

En tu ausencia, no dejo de pensarte. Una y otra vez, apareces en mi mente, abriéndonte paso a través de todos esos pensamientos que, al lado de tu recuerdo, se tornan insulsos, irrelevantes. Porque nada hay que pueda tener mayor importancia en mis pensares que Tú, mi Amo. La prioridad, siempre es Tuya.

Si miro hacia atrás, contemplo la cama vacía, que esta tarde todavía ompartíamos, apurando los últimos instantes previos a tu inminente partida. Casi podría jurar que el dibujo de nuestras siluetas se intuye en las arrugas del colchón. Tu aroma todavía está presente entre las sábanas deshechas, enredadas como lo estaban antes nuestros brazos, en las almohadas emparejadas..., y entre los pliegues de mi ropa interior.

No hacen todavía 24 horas desde que nos fuimos a dormir... Sin dormir. Tras el agotamiento de un fin de semana de celebraciones, en el que me diste los tres deseos de cumpleaños más maravillosos que hubiera podido querer, y el cansancio de las obligaciones de ambos, caer junto a ti en el colchón no podía terminar en un sueño inminente. En su lugar, tras días sin sentirnos, me tomaste.

Una vez más, me hiciste tuya. Una vez más, me rendí a ti, mi Dueño, deshaciéndome entre tus brazos como sal en agua, derritiéndome bajo tus manos como la nieve al sol. Y como siempre, nada puede haber más maravilloso que sentirte, mi Amor. Sentir todas y cada una de tus embestidas, haciendo a mi cuerpo temblar, a mi corazón desbocarse y a mi mente enloquecer. Sentir tu perfecto torso sudoroso contra mi espalda desnuda. Sentir tus férreos dedos agarrando mis huesos y abrazando mi pequeño vientre, enredándose en mi desordenado cabello para convertir a mis mechones en  riendas con las que manejarme, o aprisionando mi frágil cuello y enredándose en el collar que me marca como tuya. Sentir tu respiración en mi nuca y tus labios en mi oído, justo antes de que, tras mis debidas súplicas, me concedas el honor de escuchar tu voz...

Tu voz... Esa perfecta voz. Esa divina voz. Esa voz que es, siempre, la mejor música para mis oídos. Tu voz, capaz de hechizarme irremediablemente. Tu voz, capaz de hacerme no solo temblar y estremecer, sino estallar, sin necesidad de más contacto que el de tus palabras. Tu voz, mi Amo, tu maravillosa voz...

A ratos, resuena en mi cabeza. Recuerdo cada gemido, cada jadeo, cada frase y cada palabra. Porque todas ellas son regalos, porque escucharte es un privilegio por el que doy las gracias. Porque cada vez que te diriges a mí, sea para ordenarme que me corra como tu puta, para recordarme que soy tu esclava, para exigirme cualquiera de tus deseos, o para que no olvide que por encima de todo eso me amas, me siento afortunada de poder oirte.

Y ahora, en el silencio de esta habitación en la que tu voz no se oye, mientras contemplo el lugar en el que hoy dormiré sin ti, no sabes cuánto desearía que, en algún momento de esta larga madrugada, mientras espero a un sueño que ha parecido darme plantón, mientras doy vueltas conversando con mi insomnio, mientras te echo de menos... Tú aparecieras en la oscuridad, para entre tus brazos poder hallar primero placer y luego descanso.

Porque no hay nada mejor que estar contigo, correrme para ti como tu puta, limpiar tu orgasmo como tu esclava, y después dormir abrazada a ti como tu amor... Para así despertar a tu lado, y que seas tú mi amanecer.

Porque no hay nada más maravilloso que estar contigo, ni mayor fortuna que pertenecerte.

Porque te necesito esta noche... Pero querría pasar contigo no solo esta, sino todas las de mi vida.

Porque no dejo de pensarte.

Porque eres MI TODO.

Porque soy tuya, R.

Siempre tuya.

Te amo.