domingo, 22 de enero de 2017

Continuidad paciente

Primer 22 del año.
Cada vez, queda menos para completar otro ciclo crepuscular junto a Ti.
Mientras tanto, sigo aprendiendo paciencia y constancia...
Te quiero.

jueves, 5 de enero de 2017

Miradas

Farolillos azulados
brillan bajo enhebradas cortinas
los tic-tacs acallados,
me reflejas, pues te iluminas.

Mis latidos ascienden,
susurrando bocanadas,
nuestras llamas se encienden:
tenemos la chispa adecuada.

Reciente degustamos tormenta,
ahora somos brisa;
lo que a prejuicios nos enfrenta,
saboreamos en sonrisa.

Mi arcoiris miel y pardo
devociona cada célula,
arrodillada el alma, yo ardo,
la fe se cose hasta en mi médula.

Tus luceros prendidos
espejandóme entregada
las semillas han florecido
pues también adora el que manda

Reciente degustamos tormenta,
ahora somos brisa;
lo que a prejuicios nos enfrenta,
saboreamos en sonrisa.

martes, 27 de diciembre de 2016

Felicidades

Llevaba tiempo queriendo volver a escribir aquí. Sin embargo, si algo me has enseñado en lo que llevamos de recorrido, es a ser más paciente. Y por eso, mes tras mes, he querido esperar...

Porque al principio, sencillamente, la vida más allá de este rincón nos absorbió. Sencillamente, no tenía tiempo. Aquel que poseía, si no estaba perteneciéndote, estaba atendiendo aquellas obligaciones que a todos nos hacen más humanos, más animales sociales, más parte de este mundo moderno y enfermo: terminar la carrera, comenzar a trabajar, empezar un máster, trabajar en nuestros proyectos comunes, practicar... Son todas cosas lejanas a este espacio, pero parte de la realidad que compartimos.

Luego, estuve aprendiendo. Rectificando, comprendiendo, reparando. Asimilando, entendiendo, avanzando. Examinándome y recuperando.
Y entonces, no era oportuno escribir. No hasta estar preparada. No hasta estar lista. No hasta haber aprendido.

Y aprendí.

Aprendí de cada desacierto e infortunio. Aprendí de cada experiencia sobre mi inexperiencia. Adquirí madurez al aflorar la inmadurez. Desterré mi monstruosidad tras abrazar la tuya. Comprendí tu virtud y encontré la mía... Y te la entregué, te la entrego, te la entregaré a ti. 

Y me otorgaste un don: el de la paciencia. Uno que sigo entrenando, practicando, mejorando. 

La espera, contigo, siempre da recompensas. Caminamos juntos, y Tú, elevado, puedes contemplar siempre mi expectación. Esa respiración contenida, esos latidos acelerados, esa mirada brillante. Las palabras, los sonidos, los movimientos. Sabes que aguardo, que tanteo, que espero... Hasta que las cosas van llegando. Me las das, te las doy. Las alcanzamos juntos. Avanzamos. 

Tú llevas la batuta y yo... Sendereo con mis huellas en la partitura. Juntos, creamos... Y cantamos. Juntos, somos una música que los demás oídos nunca escucharán, pero que a nosotros nos elevará siempre.

He dejado que su silencio dure muchos compases. Porque tenía que ser paciente. Tenía que esperar a que fuese hoy. 

Porque hoy, es TU cumpleaños.

Y esta lección aprendida, es una de las muchas cosas que, además de agradecerte, quiero regalarte.

Te quiero.

domingo, 12 de junio de 2016

Atreverse


Mi buena intención
presa en su habitación
mantenía una discusión
con la vergüenza

y yo contemplaba
como tu oro manaba
y sin nacer navegaba
por el imaginario mi proeza

sin atreverme a nada
presa de tus nubes mi mirada
con la sed dentro callada
luchando mi naturaleza

por vencer la vulgaridad
de prejucios y normalidad
y así hacer realidad
lo ya real en mi cabeza

pero la entrega al final
no tuvo en el pudor rival
y arrodillada probé tu sal
ofreciéndote mi limpieza

gracias, Amo, pues ser tuya
libera y deja que fluya
mi esencia sin más que influya
y aquí, te verseo esa certeza.




Gracias una vez más.





domingo, 5 de junio de 2016

Besos de madera



En la tierra, la semilla,
de las raíces latentes
que cuando el sol brilla
se tornan emergentes

Y del emerger, el tallo
de robustez revestido
que al llegar mayo
será árbol ya crecido

Y del árbol, la madera
flexible, robusta, dura
de tu amor arma verdadera
portadora de caricias puras

Tus marcas de amor
recibo agradecida
y de la madera el calor
da así la bienvenida

a la liberación
de ser tuya
y que de tu corazón
dominantes fluyan

latidos resonantes
en mi piel rociados
en choques impregnantes
de tu poder en mí dibujado


domingo, 29 de mayo de 2016

La llamada



¿Oyes la llamada?
La carne, desesperada,
ansía tu llamarada

entre sábanas y sudor
del interior al exterior
por antojo de tu sabor

clama por Ti la piel
anhelo yo tu miel
y de Ti ser perra fiel

¿oyes la llamada?
Ambrosía dulce y salada
al pensarte es emanada

mientras te espero
y me desespero
sin ningún pero

solo, te llamo…
sola, te espero...

sábado, 28 de mayo de 2016

Agradeciendo entre pluma y ceniza



Me salvaste.

Me salvaste justo a tiempo. 

He renacido de mis cenizas hechas de lágrimas, en una nueva y eterna sonrisa que brilla por Ti.

Estaba perdida y desorientada bajo el azote de la angustia y el estrés. Maltrecha en salud y cuerpo, y sin ganas en la mente y el alma. Y el corazón me latía por Ti, pero se aquejaba por mis enfermedades y desdichas.

Pero no me has dejaste caer ni echar a perder. Me sujetaste. Me hiciste ver. Me hiciste reaccionar. Me diste luz, verdad y apoyo. 

Gracias.

Ahora, tras haber salido del coma, en pleno postoperatorio en el que las cenizas y las plumas todavía me visten, comprendo que has debido pasarlo realmente mal viéndome así. Entiendo lo mucho que ha debido preocuparte y angustiarte el notarme triste y estresada, y me doy cuenta de cuánto ha debido de dolerte el contemplar como iba dejándome consumir inmóvil y pasiva ante el eterno devenir. Lo siento mucho. Siento haberte hecho sufrir. De verdad. Es un precio que llevaré sobre mis hombros siempre... Pero te juro que ninguna carga volverá a encorvarme

Esto no me frenará. Nada lo hará. Ningún dolor o cansancio o peso. Seguiré adelante. Avanzando contigo. 

Y llegaré ahí, a lo más hondo. Y Tú no estarás sólo nunca más. Para Ti se acabaron tiempos de búsqueda y decepciones, esos mismos que te hicieron aparecer en la madrugada, pues en mí lo hallarás todo. No irás más a la deriva, iremos juntos. Estaré contigo. Siempre y en todo.

Eres maravilloso. Y me has salvado.

Gracias por curarme.

Gracias por no dejarme ir.

Gracias por esperarme.

Gracias.

Te amo, R.